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10 marzo, 2015

El incomprendido sector servicios

Nuestra entrada de hoy es una llamada de atención a esa sociedad del siglo XXI, que vive en una vorágine consumista de bienes materiales pero que le cuesta tanto pagar por un servicio. Es decir, si cuando uno va a la frutería no cuestiona al dependiente que el kilo de naranjas esté a 1€, ¿por qué sí lo hace con los servicios de otros profesionales? ¿Por qué pedimos decenas de presupuestos a decoradores, fotógrafos o diseñadores gráficos esperando que sea mucho más barato que el anterior? Porque en realidad no sabemos valorar el trabajo que hay detrás.

Funerales-Civiles

Se trata de servicios no tangibles muy difíciles de presupuestar, en primer lugar porque son trabajos personalizados y ningún cliente es igual que el anterior, y en segundo término porque es imposible saber el tiempo real que te llevará hacer ese encargo y las complicaciones o imprevistos que pueden surgir. Por poner un ejemplo, el trabajo de un fotógrafo de boda no es únicamente ir al evento y disparar. Hay un antes y un después. Hay una relación previa con la pareja, a veces incluso varias sesiones de fotos para quitar el miedo a la cámara, y una labor posterior de selección, retoque y maquetación que supone muchas horas de trabajo.

Funerales-Civiles

En nuestro caso, es parecido, sólo que el antes es lo más importante. Son varios meses de esfuerzo para conseguir que sea un gran día para su o sus protagonistas. Y claro, nuestro tiempo y dedicación también tienen un precio que depende de varios factores. Por eso nuestros presupuestos son personalizados. Cuando la gente nos escribe diciendo que se casa el 7 de septiembre y que quiere saber el precio de nuestros servicios, ¡no podemos darle un precio sin más! Necesitamos saber dónde, el tipo de ceremonia, el número de invitados, qué quieren incluir, etc. Y es que al final, el contenido del servicio se pierde porque la sociedad sólo piensa en el dinero y no en la calidad o el resultado final. Se antepone la ganga a la profesionalidad.
Y ya puestas a llamar la atención, y aun a riesgo de parecernos a nuestras abuelas, nos gustaría decir algo sobre esa educación que se ha perdido o que nunca existió. ¿Es tan difícil decir buenos días o dar las gracias? ¿Cuesta tanto responder a un email? Pensamos que Internet nos oculta y despersonaliza, pero detrás de las pantallas hay alguien esperando una respuesta.

Comentarios

  1. Teneis toda la razón,no damos valor a esas cosas,preguntamos a ver si encontramos lo más barato,incluso a veces poniendo en practica las ideas que nos dierón otros,pero otras veces creemos en el trabajo de la gente y no miramos más y nos timan.

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